Pretenden conseguir el reconocimiento oficial de esta raza
El Colegio Oficial de Veterinarios de A Coruña repartió los primeros 150 ejemplares de gallina piñeira para iniciar el proceso de reimplantación de esta especie autóctona, recuperada tras dos años de intensos trabajos. La distribución tuvo lugar en la finca que gestionan en Sequeiro, en la localidad coruñesa de Valdoviño.
Financiado íntegramente por el colegio y en el que colabora la Diputación de A Coruña, pretende conseguir el reconocimiento oficial de esta raza para garantizar su subsistencia. En los últimos años, este tipo de gallina, que recibe el nombre de piñeira, piñona y otros semejantes, fue quedando relegada a zonas aisladas del interior de la provincia, por la presión genética de animales de estirpes extranjeras demandados por el mercado.
El encuentro de Valdoviño supone la primera iniciativa de la recientemente constituida Asociación Galega para a Recuperación, Defensa, Producción e Promoción da Galiña Piñeira (Agapi), de la que forman parte cerca de una centenar de criadores. Su objetivo principal es integrar esta especie en la estructura agraria para consolidar su presencia, sin ánimo de industrializar su comercialización.
En Galicia, sólo se consiguió hasta ahora el reconocimiento como raza de la denominada gallina de Mos, base de la producción del capón de Vilalba, que alcanzó tal condición en 2000.
Actualmente, el número de gallinas piñeiras, tras la labor de reproducción, supera los 350. En la reunión de Valdoviño cada criador recibió gratis una familia, compuesta por un gallo y alrededor de diez gallinas.
La piñeira, de hermoso plumaje tiene conformación mediana, tipo atlántico, cresta en rosa, cabeza piramidal, orejitas rojas ovaladas, patas y pico de color amarillo, ojos amarillo-anarajados, huevos de color crema claro de entre 55 y 65 gramos.
Su peso es de 3 a 3,5 kilos en el caso de los gallos y un poco menor, de entre 2,2 y 2,5 kilos las gallinas. |